27.5.06

Mi final de París (3ª y última parte)

Esta vez, el vagón del RER iba abarrotado. Camisetas amarillo fosforito, azulgrana, amarillas del Arsenal, bicolores del Centenari, granas del equipo londinense... Parecía que fuese a celebrarse un cuadrangular en lugar de una final entre dos equipos. Bajé del tren y me dirigí hacia los chiringuitos organizados por el Barça para ver si encontraba a mis colegas castellonenses. Cerca de media hora después, di con ellos. Seguían sin entrada. Insistían en esperar hasta que el partido comenzase para acosar a los reventas con ofertas que, a esas horas, sonaban ridículas para los precios que se pedían. En seguida me di cuenta no sólo de que había cada vez más ingleses con carteles solicitando entradas, sino que el número de culés empleando la misma técnica seguía subiendo.
Las seis y media. Decidí dar una vuelta a todo el perímetro del estadio para ver si se abría alguna otra posibilidad que la de soltar 3.000 euros por un ticket. No había forma. Camino a la entrada de personal acreditado y medios de comunicación, me encontré con ¿insignes? barcelonistas que, dichosos y felices, iban a ver el partido. Al pasar junto a algunos de ellos (un ex-director del más veterano periódico de información general de Barcelona formaba parte del grupo, así como otros tertulianos, por llamarles de un modo suave), quise hacer un chiste: “No les sobrará una entrada, ¿verdad?”. La mirada que recibí me recordó a aquel anuncio de atún en el cual alguien contestaba al sabroso pescado: “¿pero tú tienes estudios, piltrafilla?”. En ese momento me acordé del sorteo, de las colas del RACC (que yo no hice, pero que seguro que esos ¿VIPS? tampoco), del lío de los “compromisos institucionales”, de los despreciables afortunados en el sorteo que vendían su ticket por mil o mil y pico euros... Sabía que encontrar una entrada en París iba a ser poco menos que misión imposible, pero no pude evitar desanimarme.
Una vez me convencí de que no podría ver el partido en vivo, me di cuenta de que tenía que buscar un lugar para verlo plácida (si es que eso es posible en una final) y cómodamente por televisión. Eran las 19:15 y tenía cerca de una hora y media para buscar emplazamiento. La primera idea fue quedarme en los bares que había junto al estadio, pero estaban llenos de ingleses “rellenos” de cerveza y no tenía ganas de compartir con ellos una experiencia así. Volví hacia la estación y enfilé de nuevo el camino hacia el centro de París. Bajé del tren en la parada de Saint Michel-Nôtre Dame y llegué al barrio latino, una zona en la que recordaba, de anteriores viajes, cierta animación, un buen número de restaurantes y diversos locales nocturnos. Comencé a caminar por sus calles y al pasar por delante de un restaurante griego llamado “Le Meteora”, me llamó la atención un tipo que se dedicaba a romper platos en la puerta para atraer clientes. “Curioso método”, pensé. El tipo me vio mirarle y me señaló un folio que ponía “Ce soir, FC Barcelone-Arsenal FC sur TF1” para, acto seguido, hacer lo propio con un enorme televisor de plasma que había al fondo de la sala. Aún no eran las ocho y a esa hora, al menos para un tipo ibérico como yo, aún era muy pronto para cenar. De todos modos, entré y pedí una cerveza.
Llevaba algún tiempo allí mirando la previa del partido cuando comenzó a sonar una base rítmica que procedía de una especie de teclado. A su lado, dos músicos armados (que no provistos) de sendas guitarras, empezaron a tocar las melodías griegas más largas e inacabables que he escuchado nunca. Y un súbito dolor de cabeza me asaltó. Intenté hacer oídos sordos y diez minutos antes de empezar la final pedí la cena: para empezar, calamares rellenos; de segundo, la “brochette du patron”. El local no tenía pretensiones, la comida era buena y el televisor tenía, al menos, 46 pulgadas. Sin embargo, en cuanto llegó el primer plato me arrepentí: la dosis de comida era enorme. El camarero -que llevaba un pin del Barça que le había dado, según él, Henk Ten Cate- me dijo que no me preocupara, que tenía casi dos horas para acabar con ella. Pedí otra cerveza (marca Marathon, no podía ser otra) y comenzó el partido.
Justo entonces entraron 3 ingleses que se colocaron en la mesa contigua a la mía. Como yo no tenía sonido ambiente, grité como un energúmeno el gol anulado a Giuly para, instantes después, sentirme un poco imbécil. Gol de Campbell. Los ingleses dicen un simple “Yes” y aplauden un par de veces. Los griegos siguen tocando y yo siento que mi cabeza va a estallar. Pido una aspirina pero mi camarero me dice que no tiene y que tranquilo, que ganaremos. Llega el descanso y, a falta de aspirina, pido la tercera cerveza mientras intento acabar con la brocheta del jodido patrón. Comienza la segunda parte, el sirtaki (o lo que tocaran aquellos señores) no hacía más que incitarme a consumir cerveza. Cuando estoy a punto de acabar con la cuarta Marathon, marca Eto’o. El camarero viene, me estrecha la mano y, sin pedirla, me trae otra cerveza. Empiezo a preocuparme pero me digo: “¡Qué demonios! Si hoy no tengo que conducir...”. Le doy el primer trago y llega el gol de Belletti. A partir de ahí, contemplo el rondo del Barça en los últimos diez minutos y la música griega empieza a no desagradarme. Acaba el partido y charlo con los ingleses (de hecho, eran irlandeses de Belfast) sobre el partido, me felicitan, les consuelo diciéndoles que tienen un equipo muy joven y con futuro y pido la cuenta al camarero. El tipo debía ser culé, porque sólo me cobró tres de las cinco cervezas que bebí. Pagué (48 euros, por si a alguien le interesa, mucho menos que los indecentes 3.000 de un trozo de papel para el Stade de France) y me fui caminando, feliz y algo eufórico -y no por la victoria- por la orilla del Sena hacia la Torre Eiffel, donde encontré cientos de culés que, como yo, se habían conformado con ver la final por televisión.
Mientras andaba, la noche parisina era más bien silenciosa. Un silencio sólo roto por el sonido de los coches matriculados en España que tocaban el claxon al ver mi camiseta y por los escuetos “Congratulations” que recibía de los supporters ingleses que se cruzaban en mi camino. Sin embargo, en mi cabeza, aún dolorida, había otro sonido redoblando: el de la música griega, quien sabe si una señal de que dentro de un año pueda ser Atenas la ciudad que contemple mi deambular por sus calles. Eso sí: esta vez procuraré llevar entrada.
Foto: elmundo.es

23.5.06

Mi final de París (2ª parte)

Lo primero que hice fue comprobar que en el centro de París no habría forma de encontrar una entrada, así que me encaminé hacia el Stade de France. El estadio está enclavado junto a una de las vías rápidas de entrada a la ciudad y junto a diversos centros comerciales y salas de cine. Aunque en días de partido es prácticamente imposible llegar en coche, el metro (mejor dicho, el RER, una especie de tren de cercanías) llega justo hasta la entrada. En los terrenos aledaños al campo, el Barça había organizado diversos chiringuitos para que sus aficionados pudieran pasar las horas previas al partido en un ambiente agradable. La avenida que une la estación del RER con el estadio estaba llena de puestos de comida, bufandas, recuerdos y todo tipo de gadgets conmemorativos, pero lo que más me llamó la atención fue la cantidad de seguidores del Arsenal que sostenían en sus manos un cartón en el que habían escrito: “J’achète billets – I need Tickets – Necesito entradas”. Mal asunto, pensé.
Seguí caminando y me detuve en un puesto de perritos calientes (¡oh, la cuisine française et sa grandeur!) en el que había varios seguidores culés hablando sobre la posibilidad de encontrar una entrada. Pedí un bocadillo y una cerveza y me uní a la conversación. Eran cuatro aficionados de Castellón, de los que uno tenía entrada adquirida en el RACC (¡esa gente existe!) y los otros tres, como yo, habían llegado a París sin entrada. Me dijeron que habían localizado un par de reventas y que les ofrecían una entrada por 3.000 euros o dos por 5.000. Ahí vi claro que no iba a poder entrar al campo. Mis colegas de almuerzo me explicaron que tenían previsto pasar el día allí y volver a pedir precio al reventa una vez que empezara el partido. “Cuando haya comenzado la final, le diremos que le ofrecemos 200 por entrada; si los quiere, perfecto. Si no, que se las coma”. Muy optimistas les vi, pero quedé con ellos en que por la tarde volvería para ver si progresaban o no. Era alrededor de la una del mediodía y, pese a que el ambiente y la convivencia entre las dos aficiones era magnífico, me di la vuelta y volví a París a dar un paseo, a hacer alguna compra (aún recuerdo la cara de estupefacción del dependiente de una de esas tiendas de alta alcurnia cuando me vio entrar en el establecimiento disfrazado con bufanda, camiseta, tejanos, bambas y cara de haber dormido poco) y a sentarme a descansar bajo el sol parisino. Sobre las cinco de la tarde, regresé al Stade de France.

21.5.06

Mi final de París (1ª parte)

Me senté delante del ordenador con la intención de escribir mi previa de la final de la Liga de Campeones. Abrí el correo y descargué los mensajes, entre los que había algún comentario a mi último post donde “matxouni” me preguntaba si iba a postear una previa. “En eso estaba”, pensé. Pero, de repente, sin saber bien cómo, me dio un impulso y contesté: “No voy a hacer previa. Salgo para París en una hora”. Me sorprendí a mí mismo al verme escribir esas dos breves frases, pero eso fue exactamente lo que hice: preparar cuatro cosas, coger el neceser, meter en la mochila la bufanda y la camiseta del Centenari, hacer acopio de CDs que me hicieran más liviano el viaje, subirme al coche e iniciar -solo- un trayecto de mil ciento y pico kilómetros, los que separan mi domicilio de la capital francesa. Eran, más o menos, las cinco de la tarde del martes 16.
El viaje transcurrió bien mientras hubo luz diurna, pero cuando se hizo la noche los kilómetros parecían tener más de mil metros. Finalmente, a eso de las cuatro de la madrugada, estacionaba el coche en una solitaria calle de Montmartre, a escasos metros del Moulin Rouge y de la plaza Pigalle. Recliné el asiento e intenté echar una cabezadita. El intento duró apenas dos horas, porque fue entonces cuando empecé a percibir el ambiente de final europea. O, mejor dicho, a darme cuenta de que en esa final europea había un equipo inglés, puesto que a las seis de la mañana había algún supporter pasado de alcohol que iba profiriendo gritos por la calle. Me levanté, desayuné (café au lait et croissant, naturellement) y conduje hasta el Stade de France. A esa hora ya estaban cortados los accesos al campo, por lo que decidí desandar el camino y abandonar el coche en un parking de la Escuela Militar, al pie de los Champs de Mars y muy cerca de la Torre Eiffel. A partir de ese momento, sólo iba a moverme a pie o en metro.
Sobre las ocho de la mañana empezaron a aparecer muchos de los seguidores del Barça que habían viajado con el RACC y que se concentraron bajo la torre, convirtiéndola en el verdadero punto de encuentro de los culés. Justo al otro lado del río, frente al palacio de Chaillot, la UEFA había montado una especie de feria con un campo de fútbol-7, stands de sus patrocinadores y una fantástica pantalla gigante donde quienes no teníamos entrada presumíamos que podríamos ver la final. Me acerqué allí y pregunté a un miembro de la organización si iban a transmitir el partido. No sólo me dijo que no, sino que debía estar tan harto de responder la misma pregunta que decidió hacer público a través de la megafonía que no iba a haber partido en aquella pantalla (¡y no me toquen más las narices!, le faltó decir).
Ante ese panorama, tenía dos opciones: intentar encontrar una entrada o localizar un lugar donde ver el partido sin demasiados problemas. Para lo primero, no podía perder demasiado tiempo; lo segundo, en cambio, no debería suponer problema alguno. Así que inicié la búsqueda...

11.5.06

Pues van apareciendo las caravanas...

El otro día me preguntaba dónde habían ido a parar las 500 entradas que el F.C. Barcelona destinó a la caravanas organizadas por los medios de comunicación. Por el momento, ya han salido a la luz algunas:
- 130 entradas para el diario Sport.
- 130 más para el Grupo Godó (El Mundo Deportivo / La Vanguardia / Rac1).
- 20 para Radio Barcelona (Cadena SER).
Estas son las que he encontrado a día de hoy: un total de 280. No sé si hay más caravanas organizadas, pero espero que al final la cifra de entradas sea realmente de 500. Si es así, seré el primero en aplaudir.

5.5.06

¿Dónde están las caravanas a la final que organizan los medios de comunicación?

Son muchos los socios del Barça enfadados -y con razón- por el reparto de entradas para la final de la Liga de Campeones del día 17. Guste o no, sabemos que 8.000 socios fueron galardonados en el sorteo, 6.000 más compraron el paquete de viaje más entrada en el RACC, el club de ha quedado 2.900 y otras 3.500 han ido a manos de las peñas.
Sólo me falta un cupo por localizar: ¿dónde están las 500 entradas para los medios de comunicación que, según dijo el vicepresidente Albert Vicens, "también organizarán desplazamientos a París"? ¿Alguien sabe qué medios son esos?
He oído a Jordi Basté en RAC1 decir que ellos no tienen entradas y, al menos por ahora, ningún otro medio (escrito, de radio o de TV) ha anunciado caravana alguna. ¿Alguien sabe algo?

4.5.06

El campeón más justo

El Barça se proclamó ayer campeón de Liga como mandan los cánones. Jugando bien, ganando su partido y desterrando todo amago de contubernio (lamentable Fernando Vázquez, por muy irónico que fuera su comentario). Fue a buscar el partido y lo encontró. Con toque, con criterio y con el mismo juego que le ha hecho acreedor de un título que tal vez la gente no valora en su justa medida por la proximidad de la final de la Liga de Campeones. Se acabó la tontería del cagómetro (habría que cambiar su definición para convertirlo en algo así como “aparato que sirve para desviar la atención sobre los males propios de una forma triste y de mal perdedor”), aunque me temo que aún habrá que aguantar las chorradas sobre el Villarato que profieren algunos.
Nadie a quien le guste el fútbol puede poner en duda la justicia del triunfo azulgrana, que se ha producido a falta de tres jornadas para el final. Gustará más o menos el resultado de la competición, pero si hay un año en el que puede decirse que “la Liga siempre la gana el mejor”, es éste.

Y, ya que estamos de fiesta, cuelgo un vídeo de un programa de Cuatro en el que se hace una curiosa lectura de la letra del himno de la Champions League.

27.4.06

Las distintas finales del Barça

La de París será la quinta final de la Copa de Europa a la que llega el Barça. He podido ver por televisión las tres últimas y cada una de ellas me dejó un sabor de boca muy distinto. Sevilla vio cómo la ilusión por conquistar el que pudo ser nuestro primer título del máximo trofeo continental se convertía en la mayor frustración imaginable, sobre todo después de haber ganado dos Recopas hacía pocos años. Recuerdo a Urruti -el héroe de la liga anterior que con su fallecimiento se convirtió en mito blaugrana- deteniendo los dos primeros penaltis lanzados por el Steaua de Bucarest y paliando el temor que habían supuesto los dos primeros errores de los jugadores azulgrana. Recuerdo, sobre todo, la aparición de un tal Dukadam que hizo el partido de su vida y después desapareció del panorama futbolístico. Recuerdo las caras de los cerca de 40.000 culés que viajaron a la capital andaluza y volvieron hundidos y aún incrédulos.
Seis años después, el Barça llegaba a Wembley para jugar la final con la Sampdoria, el campeón italiano (pese a lo que insisten en decir quienes se empeñan en minusvalorar aquel título). Llegaba haciendo el mejor fútbol de Europa y, pese a que no fue su mejor encuentro, ganó. Fue un partido de ida y vuelta del cual aún tengo la imagen grabada de Atilio Lombardo, aquel jugador calvo de la Samp, corriendo arriba y abajo durante 120 minutos como si le hubieran dado cuerda infinita. Recuerdo también las escapadas de Vialli ante Zubizarreta, la jugada imposible de Julio Salinas, las paradas de Pagliuca, las ocasiones de Stoichkov, el uniforme naranja y, por supuesto, el zapatazo enorme de Koeman en el minuto 111 que acabó con gran parte del complejo culé y ayudó a consolidar una filosofía de juego que, aun con lógicos cambios, todavía perdura.
En 1994 el Milán de Capello se cruzó en el camino del Barça de Cruyff. Había puestas grandes esperanzas en aquel partido, pero los italianos fueron una apisonadora. Desde el primer momento vi que no había nada que hacer y tuve que resignarme, sentado en el sofá de casa, a contemplar el repaso que nos dieron y a ver caer, uno tras otro, cuatro goles en la portería de Zubi. ¿Qué imagen me quedó? La de Marcel Desailly, que aquel día fue lo más parecido a un frontón, a una pared infranqueable.
El 17 de mayo tenemos otra oportunidad. De los cuatro equipos que he visto (1986, 1992, 1994 y 2006), el de hoy es el que me ofrece mayores garantías. Juega muy bien cuando quiere y tiene una madurez que siempre le ha faltado a este club. Dice el tópico que una final es algo distinto y que lo que se ha hecho hasta entonces puede no contar para nada. Es posible, pero creo que si el Barça es capaz de vencer al Arsenal en París habrá puesto la primera piedra para dominar el panorama europeo durante un par o tres de años más. Dentro de veinte días saldremos de dudas y espero, por una vez, no tener que verlo por televisión.

24.4.06

Encuesta: Con lo de la lluvia en Sevilla y la alineación del Villarreal, ¿se ha adulterado la Liga?

Hoy he escuchado por casualidad a Paco García Caridad en Radio Marca decir (indignado) que el aplazamiento del partido Sevilla-Barça ha sido una clara adulteración de la Liga. En cambio, el mismo periodista defendía que la alineación llena de suplentes que el Villarreal presentó frente a la Real Sociedad (0-2 en El Madrigal) era lícita y no adulteraba nada.
Personalmente, creo que ni una cosa ni la otra adulteran nada. El partido se suspendió y favoreció de este modo a los dos equipos, pero no afectó en modo alguno a terceros. Sí pudo despertar suspicacias el once que Pellegrini puso sobre el campo el sábado, pero tampoco considero que nadie pueda quejarse. Una plantilla la componen 25 tipos y todos ellos -al menos en teoría- están cualificados para jugar en cualquier torneo oficial. Si alguien adujera que otros equipos implicados en el descenso pueden quejarse, otros podrían preguntarse: ¿Y por qué no han hecho los deberes antes?
Creo que cada uno juega sus cartas como mejor le conviene y eso es, precisamente, lo que ha ocurrido este fin de semana.
Y vosotros, ¿qué opináis?

20.4.06

Semifinales: escenas después de la batalla (1ª parte)

Quedan los partidos de vuelta y nada está decidido, pero cada vez tengo más claro que el Arsenal y el Barcelona tienen la final muy cerca. Como se ha escrito profusamente en otros blogs, el partido de San Siro tuvo dos partes muy claras. La primera, muy táctica y tensa; la segunda, de claro dominio azulgrana. Cualquiera pudo ganar y lo hizo quien, pese a las oportunidades del Milan, jugó mejor. Ganó, creo, quien lo mereció. Quedan 90 minutos que serán largos, pero preveo un partido como el Barça-Chelsea del Camp Nou en la vuelta de octavos de final. Control, toque y cambio de ritmo cuando sea preciso. No es fácil, pero sí muy posible llegar a París.
Respecto al partido de ayer, mucho tendrá que cambiar el Villarreal para eliminar al Arsenal. Ayer, el equipo de Pellegrini jugó mal y los ingleses demostraron que el fútbol es un juego de equipo en el que son once los que deben repartirse la responsabilidad, evitando la dependencia -generalmente exitosa, pero ayer preocupante- de un solo jugador. Bastó con que Gilberto Silva anulase a Riquelme para que los castellonenses perdieran toda su mordiente en ataque. La entrada en la segunda parte de Josico ayudó a descongestionar el centro del campo del Villarreal, pero ni así se creó apenas peligro.
Creo que la eliminatoria está muy cuesta arriba porque, lamentablemente para el submarino amarillo, el Arsenal no es el Inter de Milán. Los ingleses (aunque ayer no jugó ni uno) son fuertes, rápidos, jóvenes y tienen calidad y ritmo para jugar al primer toque. Lo del lateral Eboué es impresionante; Hleb (un tipo que hasta hace un mes y medio era muy cuestionado) y Ljundberg le dan al centro del campo el toque de fuerza necesario para complementar la clase, la visión de juego y el desparpajo de Cesc. Y está Henry, un jugador que define el uno contra uno como nadie (ni Ronaldo) es capaz de hacer. Tiene velocidad, clase, cuerpo y hace que las cosas más difíciles parezcan las más sencillas.
En cuanto al árbitro (malo, autoritario, casero, prepotente y corto de vista), está todo dicho. Ese penalty a José Mari pudo haber dado aire al equipo de Pellegrini, pero hay que reconocer que el Villarreal no perdió por su culpa. Lo hizo fue inferior y jugó bastante peor que el Arsenal.
Espero equivocarme, pero no haber marcado ayer puede haber puesto punto final a la gran trayectoria del Villarreal en la presente Liga de Campeones. La semana que viene saldremos de dudas.
Fotos: elmundo.es

17.4.06

Los desplazamientos de Champions del socio del Barça

Hace apenas tres semanas leí una serie de artículos y demoledoras críticas contra la directiva del Barça porque había devuelto al Benfica casi un millar de entradas que no se habían podido vender. Y escuchaba en las emisoras de radio las llamadas de indignados socios que no habían podido encontrar entradas pese a que querían viajar a Lisboa. Pensé que era raro pero que, tal como está el patio, podría ser cierto. Es más, seguro que había gente en esa situación.
Hoy leo en Sport que el club ha devuelto al Milan 1.861 entradas que no ha podido vender y eso que se habían pedido tantas por parte de los socios (6.011 peticiones) que se tuvo que hacer un sorteo ante notario. De hecho, el primer día que se abrieron las taquillas a los socios agraciados en el sorteo, éstos retiraron sólo 785 de las 2.200 disponibles. El club estuvo rápido de reflejos (hay que reconocerlo) y el sábado y el domingo dejó que quien quisiera, socio o no, comprara entradas para el partido de San Siro. ¿Resultado? 1.861 tickets que vuelven a Milán y que se pondrán a la venta en Milán hoy y mañana.
Sé que los vuelos a Milán no son baratos, como tampoco lo fueron a Lisboa, pero me parece lamentable que los socios creen una demanda tan alta que haya que recurrir al sorteo y luego den la espalda al equipo. Eso sí, luego siempre habrá quien llame muy indignado a la radio denunciando presuntos chanchullos del club con las entradas o quien aproveche para seguir destilando hiel hacia todo lo que suene a directiva del Barça. Es posible que en otras ocasiones hayan pecado de escasa transparencia (entradas del Chelsea, por ejemplo), pero en este caso hay que reconocerle que han actuado bien y que quien ha fallado hemos sido los socios.

10.4.06

La oportunidad (o el oportunismo) de Sandro Rosell

El próximo día 19 de abril, Sandro Rosell presentará su libro “Bienvenido al mundo real”, donde -según se ha filtrado ya- cuenta su versión acerca de los problemas que le llevaron a dimitir como vicepresidente del Barça, además de echar ¿luz? sobre algunos aspectos controvertidos del funcionamiento deportivo y social del club desde que la actual Junta Directiva accedió al poder. Cada uno es libre de hablar cuando y como quiera, pero me parece inoportuno (muy inoportuno, diría) que el libro se publique justo ahora, en el momento en que el Barça se está jugando su acceso a la final de la Liga de Campeones.
Sé que el 23 de abril es el día de Sant Jordi (fecha dedicada al libro por excelencia) y que es posible que haya sido la editorial quien, desde una perspectiva meramente económica, haya programado la presentación de esta especie de memorias, pero creo que el tirón del personaje hubiera garantizado el éxito de igual modo si se retrasado o avanzado un par de semanas en el tiempo. Conociendo cómo las gasta la prensa deportiva (la barcelonesa y la madrileña) y la guerra de medios entre Sport y Mundo Deportivo, me veo venir que se va a hablar más de lo que cuenta Rosell en el libro que de la eliminatoria Barça-Milán (la ida es el 18 de abril y la vuelta, el 26). Sin duda, el libro será interesante y dará para muchos más comentarios, pero tal vez el protagonista debería plantearse si el título que -dicen- había pensado para el libro (Cuando ganan los malos) no se le podría aplicar a él en este caso. Triste costumbre la que tenemos los culés de canibalizarnos entre nosotros mismos, incluso cuando el equipo funciona bien.

3.4.06

Mis conclusiones del Barça-Madrid

El penalty no fue penalty. Roberto Carlos no puede decirle a un árbitro y a su asistente que son “una mierda”. El presunto penalty de Oleguer a Ronaldo tampoco lo fue. En algunos blogs he leído que se han confundido los gritos de apoyo a Oleguer (O, O, Oleguer) con otros de carácter racista a Roberto Carlos. Zidane debería retirarse a final de temporada. El Barça debería plantearse la razón de tantas lesiones de isquiotibiales. Iker Casillas es, sin duda, el mejor portero del mundo. A Beckham no se le ve en los partidos importantes. Deco debería volver a soltar el balón con uno o dos toques, como hacía antes. Eto’o no puede estar en la banda. Los árbitros son, junto a algunos presidentes, lo peor de esta liga.
Dos premoniciones:
1. Si sigue jugando así, el Barça volverá a golear a la que convierta una ocasión clara. Espero que sea este miércoles.
2. El entorno del Real Madrid (léase, la prensa) debe olvidarse de absurdas acusaciones de corrupción (villaratos y demás historias) y ayudar a crear el caldo de cultivo para que el club lleve a cabo de verdad la revolución a fondo que necesita. Si no, las cosas seguirán igual.
Respecto a la situación actual del Barça y, sobre todo, de su entorno, coincido al 100% con el artículo que publicó David en Fútbol Arte y que podéis leer aquí.

31.3.06

Libros, cultura y futbolistas

Iba a colgar en el blog mi visión del partido Barça-Madrid de mañana, pero después de leer muchos blogs, queda poco por decir, así que os planteo una reflexión distinta.
Escuchar la transmisión radiofónica de un partido de fútbol puede resultar muy entretenido si se analiza algo más que el partido en sí. Puedes ver cómo hay comentaristas que al inicio afirman rotundamente una cosa y, a poco que se les rebata el argumento o que caiga un gol del lado equivocado, no tienen problemas en asegurar todo lo contrario. Es más, son capaces de cambiar de opinión varias veces en el tiempo que dura el partido. Pero lo que más gracia me hace son las carreras de los periodistas del micrófono inalámbrico al acabar el encuentro, sus batallas con los guardias de seguridad (¡no me empujes, que estoy trabajando!) y sus jadeos para entrevistar al jugador que se les ponga por delante. Y todo, al fin y al cabo, para obtener respuestas del tipo: "El fútbol es así", "no hemos sabido materializar las ocasiones", "aún queda el partido de vuelta", "mientras haya posibilidades matemáticas debemos seguir trabajando", "ha sido penalty clarísimo"... Tópicos y más tópicos.
Escribo esto porque resulta raro que, en un mundo donde un excapitán de Real Madrid hacía gala de no haber leído un libro en su vida (y no creo que sea el único), un futbolista decida publicar sus reflexiones y su manera de ver la vida en uno. Oleguer Presas lo ha hecho en ‘Camí d’Ítaca’ (Editorial Mina, colección Focus), escrito a medias con Roc Casagran. Se podrá estar de acuerdo o en desacuerdo con su manera de pensar, con su ideología política, con su identidad nacional o con el enfoque de sus expresiones, pero lo cierto es que -lamentablemente- no es habitual que un futbolista se moje y diga algo más que aquello de "si ganamos tres partidos seguidos iremos hacia arriba".
Necesitaríamos pocos dedos para poder contar aquellos futbolistas o exfutbolistas que son capaces de hablar -y hacerlo bien- y, además, de decir algo interesante. Y son menos aún los que son pueden utilizar correctamente frases subordinadas y que tengan sentido. Valdano, Guardiola... ¿algún otro?. No estoy diciendo que los jugadores deban ser académicos de la lengua ni científicos, pero creo que todos apreciaríamos que cuando se ponen ante un micrófono dijeran cosas que nos hicieran pensar: ¡vaya, este tipo sabe lo que dice!
Lo curioso del caso es que hay grandísimos e interesantísimos libros que tratan sobre fútbol, pero no parece que los protagonistas se interesen demasiado por algo que no sea jugar, cobrar y vivir bien (comprensible, sobre todo, esto último). En otros deportes que mueven muchísimo menos dinero la situación es bien diferente, y no son pocos los jugadores de baloncesto o balonmano, por ejemplo, que tienen o están cursando estudios universitarios.
Más allá de cursar o no estudios, que al fin y al cabo es una opción en la vida, parece que en este mundo de Ferraris, Armanis y otras grandes marcas, la cultura no tenga cabida. Probablemente sea injusto y haya muchos futbolistas que piensen, lean y hablen con corrección. Si es así, todos agradeceríamos que dijeran cosas distintas y que se mojaran acerca de los problemas que afectan a la sociedad. Si lo hacen músicos o actores, ¿por qué no los futbolistas?

30.3.06

Más sobre Sierra Leona


En un post anterior explicaba la utilización del fútbol como herramienta de inter-relación entre los chicos que han sido víctimas de la guerra civil en Sierra Leona. Unos días después os informaba de la respuesta que había tenido por parte de diversas empresas e instituciones para colaborar, aunque fuera mínimamente, con el grupo de chavales a los que ayuda Chema Caballero. Hoy, quince días más tarde, retomo el asunto para agradecer la buena disposición de empresas como Palson (han donado 12 balones) o la Santboiana, un modesto club de fútbol que ha hecho entrega de diversas equipaciones.
Todo este material saldrá en los próximos días hacia Sierra Leona, formando parte del equipaje de un equipo de odontólogos que va a aquel país a colaborar. Seguiré publicando cuanta información reciba sobre este tema.

Fotos: El Periódico de Catalunya

27.3.06

Fernando Martín sigue deshojando la margarita del entrenador


El presidente del Real Madrid, Fernando Martín, ha afirmado en una entrevista a la agencia EFE que el próximo entrenador del club saldrá de una lista integrada por "Ancelotti, Mourinho, Capello, Benítez, Wenger, Lippi y Eriksson". Si la elección debe ser entre esos siete candidatos, se refuerza una teoría que llevo manteniendo en los últimos días: el Madrid no sabe qué estilo de juego quiere para la próxima temporada.
Porque, ¿en qué se parecen Mourinho y Wenger? ¿Y Benítez y Ancelotti? Lippi y Eriksson son más parecidos, mientras que Capello es Capello.
Creo que antes de elegir entrenador, el Real Madrid debería contratar un director deportivo profesional, serio y con plenos poderes, y que fuera éste quien decidiera el estilo de juego (y, en consecuencia, el entrenador) y las altas y bajas de jugadores. Mientras no hagan eso, lo que conseguirán serán parches y chapuzas que pueden caerse a media temporada, tal como ha pasado este año.
Foto: EFE (naturalmente).

¿Ha caído el nivel de las ligas europeas?

Las principales ligas europeas encaran ya su recta final y todo parece más que decidido, al menos en cuanto a los respectivos campeones.
El Barcelona lidera la liga española con 11 puntos de ventaja sobre el segundo. La Juventus encabeza la suya con 8. El Chelsea lleva 12 puntos más que el Manchester United. El Lyon aventaja en 10 al segundo. El Bayern, en 8 al Hamburgo.
¿A qué se debe tanta desigualdad? Empiezo a creer que el nivel de las ligas nacionales ha caído en picado en los últimos años. En Inglaterra, el Chelsea se ha hecho con una gran colección de cromos que ha puesto a disposición de Mourinho para que creara un equipo muy efectivo y algo menos espectacular. Esa inversión ha coincidido en el tiempo con el mal momento de sus principales rivales. El Arsenal está en plena reconstrucción y el Liverpool -mal que me pese por las simpatías que le tengo desde hace muchos años- no tiene la calidad que se le presume a un todavía campeón de Europa. En cuanto al United, creo que debería afrontar una profunda remodelación en la que no tiene cabida Ferguson, por mucha institución que sea.
Si nos vamos a Italia, todos vemos cómo juega la Juve de Capello. Corren, presionan, pelean... y ganan por uno a cero. El Milán, único equipo que ha apostado en los últimos años por un juego algo más vistoso, se ha quedado atrás y no parece que puedan hacer más en la Liga. El Inter, tres cuartos de lo mismo.
La liga alemana es la que menos sigo, pero creo que es la que menos nivel tiene de las cuatro. En Francia, no hay más que ver un partido del Lyon (¡qué bien juega ese equipo y qué bien haría el Milan en no confiarse!) para entender el porqué de su diferencia respecto al segundo. En cuanto a la española, la diferencia de juego, calidad y actitud del Barça respecto a sus rivales es enorme, por mucho que algunos medios de comunicación se empeñen en cuestionar su dominio.
La conclusión final que extraigo de esta situación es que todas las ligas se han ido igualando, pero a peor. Sólo aquellos clubes que han apostado por un estilo distinto y por un bloque han sabido destacarse del resto. Los equipos sin estilo definido (Madrid, Manchester), con juego avaro y rácano (Liverpool, Valencia) o en fase de reconstrucción (Arsenal) están pasando por su particular travesía del desierto, algo que han aprovechado clubes como Osasuna, Fiorentina o Tottenham para aportar frescura a sus campeonatos. La única excepción que confirma la regla es la de Juventus, un equipo que funciona y al que todos temen pese a su fútbol, un fútbol que, por mucho que gane, aburre a las ovejas.

P.D. En “El Orsay de Tomás Guasch”, en el As de hoy, leo una referencia a la Copa de Europa de 1992 que ganó el Barça en la que poco menos que se ríe de los rivales que participaron ese año en la competición: “El representante alemán fue el Kaiaserese; el de Italia, la Sampdoria y así... Claro que demolieron Wembley: ¡fue para no dejar testigos!”. Aunque el comentario intenta ser irónico, me gustaría aclarar algo: en 1992 la Copa de Europa la jugaba únicamente el campeón de cada liga. Si ese año estaban equipos como Sampdoria, Kaiserslautern, Olympique de Marsella, Glasgow Rangers, Benfica, Arsenal, Dynamo de Kiev, Panathinaikos, Göteborg, PSV Eindhoven, Anderlecht, Estrella Roja o el propio Barcelona, ¿no sería porque fueron mejores que Juventus, Milan, Inter, Bayern, Lyon, PSG, Celtic, Oporto, Manchester Utd., Liverpool, Ajax o Real Madrid en sus respectivas ligas?

21.3.06

Florentino, Martín, las elecciones y los vetos

¿Se ha ido Florentino Pérez del Madrid o sigue manejándolo desde la distancia? Al menos en teoría, lo que piense u opine el ex-presidente debería no contar para nada desde el mismo momento en que decidió dimitir. Sin embargo, no hay más que leer la prensa para darse cuenta de que su sombra debe ser más alargada de lo que pensamos, sobre todo después de que haya trascendido lo que presuntamente dijo Fernando Martín a Vicente del Bosque y a otros ilustres ex-jugadores y ex-técnicos del club, en el sentido de que no podría contratarles porque -transcribo textualmente- “estoy maniatado por la Junta, que me ha dicho que me olvide de vosotros porque si os contrato ahora sería como desautorizar las decisiones que tomaron en su momento con Florentino al frente”.
Y yo me pregunto: si Fernando Martín es el presidente legítimo (éticamente es más cuestionable) del Real Madrid, ¿a qué vienen los presuntos vetos? ¿no debería plantearse la convocatoria de elecciones para hacer un proyecto nuevo sin condicionantes de ningún tipo?
Hay quien dice que es tarde para convocar elecciones sin perjudicar la planificación de la próxima temporada, aunque creo que -según los estatutos del club- el proceso no debería alargarse más allá de un mes y medio. También hay voces que sugieren que no se puede empezar a contratar entrenadores y miembros técnicos si después no son del agrado de la nueva Junta Directiva. Ante estos comentarios, me viene a la memoria Enric Reyna, el efímero presidente del Barça que sucedió a Gaspart y que renovó a Radomir Antic como entrenador a expensas de la aprobación de la directiva que surgiera de las elecciones. Los gestores del Barcelona (Reyna-Traiter) fueron tan desastrosos que alargaron la agonía del club y convocaron las elecciones en el mes de junio, cuando casi todo el mercado futbolístico estaba cerrado. Si el Madrid no desea que le ocurra lo mismo, debería dejar claro de una vez si va a haber elecciones este año (Martín no hace más que decir que no, pero, visto lo visto...) o si la directiva está tan cohesionada que va a apostar por agotar su mandato.
Y a todo esto, recontemos las bajas de la temporada: Luxemburgo, Sacchi, Florentino Pérez y, parece, también Benito Floro. A final de temporada, dicen que habrá más de una y de dos bajas entre los galácticos. Falta saber si Fernando Martín se convertirá en el Reyna del Madrid o, como decía aquel, “tirará p’alante”.

17.3.06

La buena respuesta de la buena gente

El reportaje sobre la labor de Chema Caballero en Sierra Leona del que hablaba en el último post ha servido para que me dé cuenta de que aún queda gente que vale la pena. Según me explica Sergi López-Egea, la Fundación del Fútbol Club Barcelona ha donado veinte equipaciones completas del club y tiene previsto firmar un convenio de colaboración con Chema Caballero el próximo mes de junio, aprovechando el viaje que éste tiene previsto hacer a España por esas fechas. También me cuenta Sergi que el Málaga Club de Fútbol se ha interesado en el tema y pretende colaborar de algún modo. Ojalá cunda el ejemplo entre otros clubes.
Por otra parte, las gestiones de López-Egea (periodista muy relacionado con el mundo del ciclismo) han dado como resultado que el equipo médico de la Vuelta Ciclista a España colabore con dos botiquines medicalizados que paliarán algunas de las carencias de los chicos.
Además, respondiendo muy rápida y amablemente a mi petición, la tienda FutbomaniAnet (Ronda de Sant Pau, 25 - 08015 Barcelona) me ha hecho entrega de cuatro balones nuevos que también saldrán con destino a Madina. Desde aquí quiero agradecer a Xavier Casia su colaboración desinteresada.
Los uniformes del Barça y los balones saldrán para Sierra Leona este próximo domingo en el equipaje de una cooperante que ha accedido a cargar con los bártulos; los botiquines se enviarán en unos días.
Por último, quisiera daros las gracias a todos los que os habéis interesado por este asunto y me habéis demostrado que, en ocasiones, la más pequeña aportación, el más mínimo gesto, puede resultar de gran ayuda para quienes tienen menos que nada.

Referencias
- FutbolmaniAnet
- Corazones culés en Sierra Leona (parte I - en PDF y sin errores)
- Corazones culés en Sierra Leona (parte II - en PDF y sin errores)

13.3.06

El fútbol, la guerra, Sierra Leona y la solidaridad

Según datos de la agencia de noticias Afrol (www.afrol.com/es), Sierra Leona viene sufriendo desde 1991 una terrible guerra civil y una profunda e implacable crisis humanitaria que ha dejado al país devastado. La guerra ha dado un vuelco totalmente drástico a la producción agrícola, ha reducido los ingresos que el gobierno venía obteniendo de la minería y ha conllevado la destrucción de centenares de escuelas, centros sanitarios y recursos administrativos. Más de la mitad de la población, estimada en 4,5 millones de habitantes, se ha visto obligada a desplazarse. Entre 20.000 y 75.000 personas han sido asesinadas y varios millares mutilados. Los desplazamientos de la población, la fuga de intelectuales y la destrucción de escuelas ha exacerbado la crisis educativa de un país que tiene un índice de alfabetización de aproximadamente un 20 por ciento.
Os explicaréis por qué cuento esto y qué tiene que ver con el fútbol, que es de lo que se habla aquí. Pues tiene que ver, y mucho.
Leo en El Periódico de Catalunya un fantástico reportaje de Sergi López-Egea donde se cuenta que un misionero español, Chema Caballero -madridista, aunque eso sea lo de menos-, utiliza el fútbol como herramienta de reconciliación y convivencia entre chicos de diez a veinte años que han sufrido el terror de la guerra desde dos vertientes distintas: unos, porque fueron reclutados como niños soldado; otros, porque son o han sido refugiados y víctimas de los primeros. El reportaje, que podéis leer en su integridad en los enlaces de abajo, habla de un equipo del Barça y otro del Real Madrid, de la ilusión que han depositado en la práctica del fútbol, del poder de socialización de este deporte ante situaciones límite y de los escasos recursos con que cuentan para seguir adelante.
El texto acaba con una frase que es la que me ha motivado a escribir este artículo: “Así acaba Caballero, otro madridista en época baja, el mismo que confía en que alguien se apiade de sus niños culés y les envíe esos uniformes, botas, balones y botiquines que tanto necesitan”.
He contactado con el autor del reportaje para ver de qué manera se puede hacer llegar algún material a la remota localidad de Madina, en Sierra Leona. Como comprenderéis, ni soy la Nike ni dirijo un laboratorio farmacéutico, pero sí me gustaría aportar mi granito de arena para que quienes saben de verdad lo que significa la palabra sufrir dejen de hacerlo durante los 90 minutos que dura un partido de fútbol.
No soy nadie para pedir nada, pero si alguien se apunta a la idea y juntos podemos enviar aunque sea un botiquín, que deje su comentario en el blog. Yo voy a hacerlo de todas maneras.

Referencias
Corazones culés en Sierra Leona (parte I - PDF)
Corazones culés en Sierra Leona (parte II - PDF)
Para los que reciban un error en estos enlaces, podéis leer el reportaje aquí.